lunes, 13 de enero de 2014

ECUACIÓN PERSONAL PARA LÍDERES DOCENTES = T+C+H

ECUACIÓN DE LAS FORTALEZAS PERSONALES
= TALENTO + CONOCIMIENTO + HABILIDADES

Excelente propuesta para redimencionar la persona del docente enfocada hacia el sentido del liderazgo. Hay muchas propuestas sobre conducción del liderazgo en el mundo de las competencias, pero reconocer que construir un liderazgo a partir de las virtudes que posee un sujeto y agregarle sus conocimientos, en adición a las habilidades con que desarrolla sus cualidades y capacidades, es realmente atractivo. El perfil que se pretende promover posee una ambiciosa aptitud exportable al mundo del mercado laboral y profesional.

CONOCERSE ES APRENDER A SER LÍDER
Una persona que se conoce a sí misma y que sabe dedicar tiempo a aprender pone al servicio de la organización todo su potencial. Este ciclo de aprendizaje profundo es la esencia de la organización
inteligente: no sólo en el desarrollo de nuevas aptitudes, sino de nuevas perspectivas mentales, tanto individuales como colectivas (Senge, Roberts, Ross, Smith, y Kleiner, 1995).

Cuando las personas lideran al más alto nivel aportando valor a su práctica profesional (docente), hacen del mundo un mejor lugar porque sus metas se concentran en el bienestar mayor; hacer un mundo mejor exige un tipo especial de líder: el líder de servicio (Blanchard, 2007). El liderazgo es un proceso continuo y de auto-aprendizaje, no es el simple cumplimiento de pasos o reglas; el liderazgo personal es una actividad permanente. “El liderazgo eficaz comienza desde adentro, y el tipo adecuado de liderazgo es el servicio” (Blanchard, 2007, pág. 328).

LIDERAZGO Y SERVICIO
Fue Robert Greenleaf quien en 1970 acuñó el término “liderazgo de servicio” y lo definió como una filosofía práctica que supone que las personas escogen primero servir y así liderar como una forma de expandir este servicio a individuos e instituciones (Greenleaf, 1970). Los líderes servidores, sienten que el papel que desempeñan es ayudar a las personas a lograr sus metas. Constantemente tratan de hallar qué necesitan sus colaboradores para triunfar. En lugar de querer que éstos complazcan a sus jefes, los líderes servidores desean marcar la diferencia en la vida de sus colaboradores y, entre tanto, producir un impacto en la organización (Blanchard, 2007).

La barrera más persistente que se opone a ser un líder de servicio es un corazón motivado por el egocentrismo (el ego humano, el falso orgullo); situación superada en el nivel del liderazgo personal. Las personas humildes no niegan su poder; sencillamente reconocen qué pasa a través de ellos, no proviene de ellos (Smith, 1998, citado por Blanchard, 2007).

El Liderazgo Docente con Valor es la evolución del concepto tradicional del líder y por tanto del maestro; es pasar del “Sabe lo todo (Maestro) y el Sabe lo nada (alumno)” a Formador y Estudiante, a persona; es enraizar el concepto de Liderazgo de Servicio y ejercerlo al más alto nivel. Es ver el proceso de enseñanza como continuo y permanente. Es asumir nuevos paradigmas para obtener resultados diferentes. Finalmente es saberse inserto en una comunidad, una cultura; y que cualquier acción impacta en todos los tomadores de decisión (stakeholders) del centro educativo.[309]

El docente como líder en el proceso de cambio
A través de la historia, los líderes se han sentido atraídos, y de hecho lo han logrado, por utilizar sus roles de liderazgo para lograr puntos de su agenda personal, antes que la agenda compartida del equipo de trabajo o la agenda de la organización misma; y este deseo radica en las características fundamentales del liderazgo, entre ellas, la capacidad de influir, motivar o inclusive utilizar al equipo en la búsqueda de su agenda personal (Kakabadse, 2007). En la medida en que el líder docente busque los intereses de su agenda personal antes que los de la comunidad educativa, principalmente los de sus estudiantes, en esa medida se alejará de ser verdaderamente un Líder Docente con Valor, un líder de servicio; por esto afirmamos que la labor docente es una vocación de vida, plagada incluso de momentos de verdadera abnegación .

EL CAMBIO CAUSA MIEDO
En toda organización, independientemente del servicio o producto que entregue se enfrenta todos los días a la única variable de la que tenemos seguridad real de su permanencia: El cambio.  El cual asusta, genera miedos, pero también curiosidad; algunos pensarán que atenta contra la seguridad del día a día, pero en realidad lo que nos ofrece es un cúmulo invaluable de creatividad.

El cambio comienza por uno mismo; de aquí que el papel del docente como agente promotor, debe asumir un papel protagónico. Es el mismo docente quien debe trabajar y ampliar todos los días las competencias docentes y genéricas que buscará promover en sus estudiantes; y no quitar el “dedo del renglón” de su avance en las competencias profesionales; componentes principales del Marco Curricular Común; creando en todo momento una cultura ganadora, positiva; terreno fértil para el desarrollo e identificación de liderazgos.

RETOS DEL LÍDER DOCENTE ANTE EL CAMBIO
Este rol, como agente de cambio, supone dos grandes retos. Por un lado el docente deberá propiciar y garantizar ambientes que favorezcan la adquisición de las competencias genéricas que desarrollarán los estudiantes para alcanzar el perfil del egresado. Por otro lado, y tal vez el mayor reto de todos, será trabajar arduamente para desarrollar un conjunto de cualidades individuales, de carácter ético, académico, profesional y social; que lo cualifiquen como promotor de este nuevo enfoque. Lo anterior precisa capacitar al docente en una visión de formación en competencias que le brinde las herramientas para poder guiar y establecer su perfil y colaborar con la definición del egresado.

Educar con un enfoque en competencias significa crear experiencias de aprendizaje para que los estudiantes desarrollen habilidades que les permitan movilizar, de forma integral, recursos que se consideran indispensables para realizar satisfactoriamente las actividades demandadas. Requiere un aprendizaje para la vida, donde el estudiante sea capaz de aplicar en diferentes situaciones, esos conocimientos, actitudes, valores y destrezas que desarrolla, de este modo es capaz de insertarse de forma más sencilla en el campo laboral, pues alcanza una metacognición y desarrolla aprendizajes significativos que le permiten enfrentar los diferentes retos que tiene la vida laboral y ser “competente” para dar una respuesta acertada y creativa a los mismos; partiendo de las experiencias desarrolladas durante su vida de estudiante.

Esto se logra de manera más contundente mediante la creación de ambientes de aprendizaje, que le permiten al estudiante realizar esta transferencia y movilización de conocimientos a distintas situaciones, simulando la vida real, las diferentes condiciones y problemáticas a las que se puede enfrentar en una actividad profesional. De este modo se le brindan las herramientas para dar una respuesta más acertada y satisfacer las necesidades que se le planteen en su ejercicio profesional.

Conclusiones
La mayor parte de las investigaciones sobre el liderazgo se han concentrado en el comportamiento del líder y cómo mejorar su estilo y sus métodos; han intentado cambiar al líder desde fuera. En años recientes, sin embargo, hemos hallado que el liderazgo eficaz es un trabajo interior (Blanchard, 2007)(...) el éxito del líder no es mera casualidad o aplicación de métodos comerciales de liderazgo, el verdadero éxito nace, y se practica todos los días, desde el liderazgo personal como se analizó en las primeras secciones, pasando por el formal que parece estar íntimamente relacionado con el interpersonal hasta llegar a un grado óptimo de competitividad facultado entonces para realizar prácticas que agreguen valor al ejercicio mismo del líder.

Si los esfuerzos de las instituciones educativas se encuentran cada vez más encausados y enfocados en desarrollar liderazgos tanto en docentes como (principalmente) en estudiantes los beneficios al corto plazo serán de tal manera extraordinarios que se verán reflejados en más y mejores personas insertas exitosamente en la sociedad como agentes de cambio positivo logrando:
  • Que los docentes actúen como modelos de hábitos y virtudes; 
  • Que las instituciones se conviertan en centros de pensamiento y desarrollo y 
  • Que los estudiantes sean competentes y comprometidos con su propio aprendizaje.

Fuente: Carlos M. Aguila Cervera
http://e-cademic.sems.udg.mx/formacion_docente_e_investigacion/investigacion/publicaciones/docucoloq27.pdf

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